Marcas como VW, con sus modelos Gol y Up, Ford, con los modelos Ka de vieja y actual generación, Fiat, con el tradicional Uno, Chevrolet, con el Corsa y Celta, Suzuki, con el modelo Fun, Renault con el Clio, Toyota con el Etios y Peugeot con el 206 y 207 son los exponentes de la lucha que propone la divisional, que tuvo series transformadas en " finales", por la calidad de los apellidos y la cantidad de autos peleando por largar lo más adelante posible en la final, brindando espectáculos de muy alto nivel que son una clara muestra del momento que vive esta divisional.
La Clase Tres volvió a ser vibrante, apasionante y tuvo una definición incierta hasta el último giro, pero detrás de todo esto hay un trabajo silencioso donde las partes se conjugan y cada una tiene su importancia, comenzando por la fase institucional, trabajando para lograr la paridad de marcas y modelos, por el trabajo de los equipos referentes que ponen en pista autos netamente construidos para la categoría, redoblando la apuesta de aquellos que cuentan con pasado nacional, jerarquizando el nivel del parque que tiene nombres propios de gran talla.
La Clase Tres vive un gran presente con proyección de gran futuro, pero también hay un pasado que dejó enseñanzas, que invitó a trabajar en función del resurgimiento y ese es el termómetro con el que hoy se vive este gran momento, construido con la incansable labor de dirigentes, equipos, proveedores, sponsors, personal de la institución y el toque de distinción de los pilotos que confían en la categoría y apuestan sus proyectos deportivos en esta especialidad.